13 mayo, 2019 Fiestas de Primavera, motor de la industria turística

Fiestas de Primavera, motor de la industria turística

Hasta que no se viaja en tren o en avión a Sevilla en un día que coincida con la feria no nos damos cuentacómo ha trascendido ésta fuera.Decenas de pasajeros descendiendo con una funda en la mano que guarda el traje de flamenca o el de corto.Si una ciudad de 700.000 habitantes es capaz de organizar un acontecimiento por el que pasan cuatro millones de visitantes, por poco que dejen cada uno de ellos, repercutirá en la economía global de forma considerable.

Solamente la suma de las principales ferias y fiestas de Andalucía, desde la Semana Santa, a los patios floridos de Córdoba pasando por las motos de Jerez, mueven en torno al uno por ciento del PIB de toda la región: 1.600 millones de euros. Gracias a ellas se ha conseguido uno de los objetivos más difíciles de la industria turística, desestacionalizar, o lo que es lo mismo, que no se concentre la ocupación en los meses de verano. Además de huir del «sol y playa», que sólo beneficia a las plantas hoteleras de la costa, las ferias y fiestas de Andalucía promocionan el turismo de interior, crean imagen identitaria, preservan las tradiciones y culturas (muchas centenarias) y dan trabajo casi durante todo el año a un sector que no soñaba ni de lejos ver cifras de llenos hoteleros en los meses de primavera.

Porque los números, tomados estos con precaución porque son difíciles de cuantificar y son aproximativos, cantan. Ala cabeza la Feria de Sevilla, donde se calculó un impacto de 830 millones de euros el año pasado. Para el alcalde de la ciudad, Juan Espadas, esto constituye un «éxito». Y lo mismo reconoció el presidente de la Asociación de Hoteles de Sevilla, Manuel Cornax, porque al acompañar el buen tiempo (la tan necesaria lluvia es el peor enemigo en estas fechas) «se mejoraron los datos previstos y la ocupación rondó el 90 por ciento de media cuando se esperaba un 86». El balance de este año no anda muy lejos. Estamos hablando de unas 15.900 plazas hoteleras. Llama también la atención el incremento de turistas mexicanos, franceses y colombianos, de alto poder adquisitivo, que vienen con el objetivo de asitir a las corridas de toros de la Maestranza.

El otro punto fuerte de Andalucía es su Semana Santa. Esta ha trascendido su sentido religioso y se ha convertido en un acontecimiento cultural de primer orden que aporta su gran granito de arena al cómputo general. Y sin excluir ninguna provincia. Aunque Sevilla sigue también siendo el faro. La de este año ha dejado en la ciudad un impacto económico de 400 millones de euros, según se expuso en las jornadas organizadas por la Asociación Sevillana de Empresarios Turísticos (Aset) y Caixabank el mes pasado. Todos los ponentes pusieron de manifiesto la «revolución» que han conseguido las redes sociales al hacer más visible esta festividad, con el consiguiente aumento de turistas y visitantes. El concejal de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, puso sobre la mesa el debe, nueve millones de euros lo que le ha costado al Ayuntamiento su organización; y el haber, 400 millones de euros de impacto para la ciudad. Sobran más palabras.

Por poner otro ejemplo de lo que representa la escenificación de la pasión y muerte de Jesús, en Córdoba se ha contabilizado este año 221.000 pernoctaciones durante el mes de abril, un aumento del 15 por ciento con respecto a 2018 y 40 millones de euros, según manifestó el delegado de la Junta de Andalucía en la ciudad califal Antonio Repullo. O los 102,7 millones de euros de la Semana Santa de la capital costasoleña en 2018, según recoge un informe de la Cátedra de Estudios Cofrades de la Universidad de Málaga (UMA), auspiciada por la Fundación Lágrimas y Favores, cuyo presidente es Antonio Banderas. Un 25 por ciento más que en 2016, lo que demuestra que el crecimiento es espectacular, hasta tal punto que ya hay sectores que abogan por un control más exhaustivo si no queremos que se ponga en peligro la esencia de la fiesta religiosa víctima de la masificación. En esto las hermandades tienen la última palabra.

Trasciende la provincia
Otro de los acontecimientos religiosos que tampoco pasa desapercibido es la peregrinación mariana más grande de toda España, el Rocío. Apesar de que hay un estudio encargado a la Diputación de Huelva sobre su impacto económico este no se ha hecho público. No es fácil. Trasciende a la provincia por el origen de las hermandades que se mueven desde casi toda España e incluso algunas desde el extranjero.

Uno de los principales beneficiarios, que duda cabe, es el Ayuntamiento de Almonte, donde las más de 3.500 viviendas que hay en la aldea pagan su IBI «religiosamente», nunca mejor dicho. Y no poco. Una casa que ronde los 300 metros cuadrados tiene una contribución anual de mil euros. Cantidad que se verá recompensada con creces por el alquiler de la casa, que dependiendo de la ubicación —cuanto más cerca del santuario más cara—, y de las condiciones de la misma, número de baños, aire acondicionado, cuadras, etc. , le podrán cobrar como mínimo diez mil euros por una quincena para unas 40 personas.

Y aquí viene otro de los problemas para la contabilidad. Si no se hace a través de una inmobiliaria lo más seguro es que el dinero entre dentro de la economía sumergida como a la antigua usanza, un apretón de manos en el intercambio de las llaves y los billetes. Luego vienen las tasas especiales municipales, por aparcar, por acampar, por la venta ambulante… Un estudio hecho hace diez años, cuando había la mitad de hermandades que ahora calculaba que el Rocío tenía un impacto de unos ciento veinte millones de euros, por lo que ahora no es descabellado dar el doble de esa cantidad como referente.

Los patios de Córdoba son un claro ejemplo de cómo se puede con tesón y buena voluntad ir de menos a más. Lo que empezó siendo un concurso entre asociaciones de vecinos por ver quien engalanaba mejor sus balcones y patios de vecinos, ha llegado a ser un reclamo turístico de primer orden que junto a la Feria de Córdoba deja un mayo de 34 millones de euros en la ciudad califal. Casi mil empleos, ocupaciones en torno al 80 por ciento, y lo que es más importante, Córdoba como un escaparate-reclamo para el turismo extranjero que busca sensaciones diferentes. Si a la belleza de sus calles, el clima benigno de este tiempo primaveral, la hospitalidad de su gente, se le une la oferta gastronómica, el triunfo estará asegurado.

El Gran Premio de Jerez
Lo mismo le pasa al circuito de motos de Jerez de la Frontera. El atrevimiento de su alcalde Pedro Pacheco cuando en medio de la polémica sobre si era rentable o no este proyecto lo inauguró en 1985, ha quedado fuera de toda duda. La obra está ya más que amortizada. El Gran Premio de Motociclismo de este año ha dejado 9,4 millones de euros y el cartel de completo en los hoteles de varias localidades próximas. Según la Federación de Hostelería de la Provincia de Cádiz (Horeca) ese fin de semana hubo de media en la provincia una ocupación hotelera del 96,30 por ciento.

Su presidente, Antonio de María Ceballos, destaca la fidelidad de los visitantes, el 74,8 por ciento estuvo también el año pasado. Y sin salir de Jerez, otro experimento que promete es el enoturismo. La ruta del vino y el brandy del marco de Jerez se ha convertido —los datos de 2018 acaban de salir—, en la segunda más importante de España detrás de la del Penedés: 441.467 visitantes; con un gasto medio de 19,98 euros y un precio de entrada a bodegas de 9,79.

Después de haber sembrado hace mucho tiempo la Andalucía del turismo es la hora de recoger sus frutos.