20 mayo, 2013

Patios, identidad de la ciudad de Córdoba

Fuente: eldiadecordoba.es

Tres celebraciones donde se dan la mano elementos de muy variada índole en los que se entremezclan los de tipo religioso —aunque le pese a algunos—, los populares, los estéticos, los lúdicos… también los crematísticos e incluso los etílicos llevados por algunos hasta sus últimas consecuencias. Los tres tienen capacidad de atracción, pero son los Patios los que marcan una singularidad específica. Las Cruces se celebran en numerosas localidades y en algunos sitios son un referente cultural, religioso y festivo desde mucho tiempo atrás. En nuestra provincia, la localidad de Añora es un buen ejemplo y en ciudades como Granada un referente de indudable entidad. Lo mismo ocurre con la Feria de Nuestra Señora de la Salud.

No hay lugar de Andalucía donde no se celebre una feria con singularidades propias. La del caballo en Jerez de la Frontera, la de Abril en Sevilla. Sin embargo, los Patios suponen algo único por su magnitud, aunque haya en algunos pueblos la tradición de engalanarlos, abrirlos y mostrarlos. La repercusión en los medios de comunicación —este año muy notable, quizá por ser el primero en que ostentan el título de ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad— está muy por encima de los otros dos eventos del mayo cordobés. La afluencia de público, la necesidad de establecer controles, la ocupación hotelera en niveles tan elevados que, durante los fines de semana, resulta complicado encontrar alojamiento. Quienes nos visitan resaltan a los Patios como una de las señas de identidad más importantes de Córdoba.

Hubo dimes y diretes durante las semanas previas. Choque de intereses, pulsos interesados a los que se aplicó un remedio transitorio y sobre el que hay que ponerse a trabajar, cuanto antes mejor, para evitar situaciones complicadas. En ocasiones, quienes están al frente de las instituciones públicas se encuentran tan agobiados con la solución de las cuestiones inminentes que, con frecuencia, se acude a buscar soluciones cuando los asuntos se encuentran a las puertas en un callejón de difícil salida.

El éxito de los patios no puede servir de manto para cubrir las tensiones y quedar en la vanagloria. Igual que no sirve negar los problemas o minimizarlos para dar una sensación de normalidad, que no es real. Digo esto último a cuenta de las cruces, convertidas en algunos casos en botellones impresentables que han empañado una celebración tradicional que, en menor medida que los Patios, contribuye a que mayo sea el mes de Córdoba por definición y que puede irse de las manos si no se busca remedio a los problemas que han apuntado. El del botellón y algún otro más al que hay que buscar solución.