17 mayo, 2013

Tradición y futuro: El ojo aún inocente

De los que han pasado por la ciudad, y a los que también más de un propietario ha tenido que llamar ostentosamente la atención para que no tocaran las plantas ni arrancaran esquejes para llevárselos.La delegada municipal de Educación, María Luisa Arcas, todavía no tiene datos precisos sobre la participación de los colegios en este programa, pero «sí hemos detectado un interés creciente y mucha más participacióneste año con respecto del anterior a la hora de solicitar el recorrido, y a lo largo de toda esta semana se están viendo en horario lectivo a multitud de grupos de escolares acompañados de monitores distribuidos por las seis zonas de los patios».

Un ejemplo de que este año —merced a la difusión que han tenido tras su declaración por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad— existe una mayor implicación de los colegios es que se ha duplicado el número de centros —hasta llegar a 14— que participan en el concurso de patios escolares. Mientras, en la gymkana «Un patio de ilusiones», novedad este año junto a un concurso de carteles sobre lo que más les ha llamado la atención a los pequeños tras sus visitas, llegaron a contabilizarse unos 300 alumnos.

«Es una maravilla y hemos aprendido muchísimo sobre las plantas, sus tipos y el cuidados de las flores», destacaba una chica del IES Villarrubia de visita ayer por la zona de Santa Marina y San Andrés. Evidentemente, en su barriada hay patios, «pero ninguno como éstos que hemos visto y, aunque habíamos oído hablar de ellos, muchos de nosotros no los conocíamos».

Pero no sólo acuden desde centros escolares cordobeses. A media mañana de ayer una treintena de chiquitines procedentes del colegio Reyes de España de Lora del Río (Sevilla), se disponían a conocer a fondo esta costumbre tan cordobesa. Al frente, y respaldada por un nutrido grupo de padres, la profesora María Elena Ruiz Muñoz, cordobesa ella, iba explicando para qué sirven los utensilios que se exponen en algunos recintos. «En Sevilla, como estamos muchos maestros de Córdoba, intentamos también llevar nuestra cultura allí, pero al mismo tiempo los Patios nos brindan un ejemplo vivo de cómo se vivía antes, porque estamos estudiando en clase el paso del tiempo», explica.

Para las asociaciones escolares, como Escuelas Católicas o CECE, los Patios son «una parte importante y fundamental de la cultura nuclear de Córdoba», por lo que resulta «básico que forme parte de la educación de nuestros hijos».