17 mayo, 2013

Los dueños de rejas y balcones explican los cuidados de las plantas, que tienen que regar dos veces al día

En el concurso de rejas y balcones «es un orgullo y una pena porque cuesta mucho dinero y trabajo». El de este matrimonio es un ejemplo de la pasión cordobesa por las flores, su cuidado y exhibición durante el mes de mayo, los patios, las rejas y los balcones, un certamen que este año ha contado con 27 participantes y que ha ganado la reja de la calle Diego Méndez número 5, en el barrio de la Magdalena.

Quien no falla como participante en el certamen en los últimos siete años es el número dos de la calle Santa Isabel, que en 2012 obtuvo el segundo premio. «Es un aliciente para nosotros», sostiene Pilar Ruiz, encargada de la floristería ubicada en la planta baja del inmueble. Ruiz reconoce que mantener los siete balcones -repletos de surfinias- también es muy costoso y añade que tiene que regar las plantas dos veces al día. Ruiz lamenta que este año no hayan recibido ningún premio del certamen y critica que todas las rejas y balcones galardonadas coincidan en que su planta principal sean las gitanillas. Desde el Ayuntamiento, continúa, «no nos han dicho nada de poner esas flores y, además, no viene en las bases».

Se trata éste de un argumento al que también alude Carmen Pinto, propietaria del número 25 de la calle Isabel II que se ha llevado el quinto premio del concurso. «En las bases del certamen sólo dice que las rejas y los balcones tienen que llevar adorno floral, no sólo gitanillas», explica. Pinto, que también participa en el certamen de Patios, reconoce que se siente «un poco decepcionada» y asegura que la gitanilla «es más sucia que la surfinia», que es la flor que luce en las dos rejas y tres balcones de su casa. Pinto insiste en que el jurado no ha acertado este año con su decisión porque «los turistas me dicen que mis rejas son más bonitas que las de la casa que ha ganado y no entienden que sólo tenga un quinto premio».

De la casa de Rafael Barón también cuelgan cientos de flores, en su mayoría surfinias moradas, roas palo y gitanillas. Propietario del número dos de la calle Pastora, Barón destaca la importancia de las rejas y balcones y sostiene que «no son las hermanas pobres de mayo».